Series cortas: ¿de dónde viene la tendencia de hacer pocos episodios por cada temporada?

Seis episodios, la nueva regla mágica de la televisión de autor. La ficción audiovisual más valorada ya no se eterniza en interminables temporadas. Ahora se lleva tener la idea clara y exponerla en pocos capítulos. Y en eso los ingleses son los amos.

En el episodio del podcast de David Tennant dedicado a Tina Fey, ella cuenta que cuando David Cameron fue de visita a la NBC pidió hablar con ella.

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Y Fey no incluyó la escena en ninguna trama de su magistral 30 Rock. En ninguno de sus 138 episodios.

El caso es que el primer ministro británico le expresó a la guionista su preocupación por las series de su país: que eran muy cortas.

Fey le respondió que eso era lo que ella envidiaba de los autores televisivos ingleses.

Bodyguard o Press, dos de las series de las que más se ha hablado últimamente, pertenecen a ese formato de seis episodios.

Series cortas o la tendencia de hacer pocos episodios por temporada

Como la más reciente, Informer, una Homeland concentrada y con pretensiones ultrarrealistas.

El puzle de Informer comienza con una mujer que olvida su móvil en un vagón de metro y un buen samaritano corre tras ella para devolvérselo.

Inmediatamente después conocemos a Raza Shar (Nabhaan Rizwan), un chaval de origen pakistaní que, tras ser detenido con una cantidad de droga mínima, es coaccionado para colaborar con un departamento de contraterrorismo.

Y todo se complica. Seis episodios permiten narrativas tan exigentes como la de esta serie, creada por los casi novatos Rory Haines y Sohrab Noshirvani.

En su emisión original mantiene a los espectadores fieles durante mes y medio. Y en su distribución bajo demanda, con toda la temporada disponible (en España, Informer está así en Filmin), le da al abonado todo un fin de semana de binge watching.

Seis episodios parece ser una regla mágica de la televisión de autor. Big Little Lies (HBO) o El infiltrado (AMC) se aproximan a ese estándar. La unidad, una de las grandes apuestas de Movistar+ para 2020, también repartirá su presupuesto en seis únicas entregas. Los de la serie de Haines y Noshirvani son todo lo que uno le pide a una serie de la BBC: visualmente interesantes, conceptualmente potentes y cero conformistas.

Es precisamente la televisión pública británica uno de los motores fundamentales de la industria televisiva de autor (A Very English Scandal o Cucumber).

Este sistema permite que recién llegados como los creadores de Informer consigan que su obra sea global, que la inquietante Ruth Wilson coloque una serie de tres sobre su abuela (Mrs. Wilson) o que Sally Wainwright aproveche un descanso de Happy Valley para escribir y dirigir uno de la recién estrenada Gentleman Jack (HBO).

¿Quién no tiene seis horas en un fin de semana para verse una serie entera?

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